Expira el plazo para las asociaciones de artistas que trabajan en la finca fabril de La Escocesa en el 22@BCN
Por MARIA PÉREZ

BARCELONA.- El 31 de marzo, una de las asociaciones de artistas que se encuentra actualmente trabajando en La Escocesa -la entidad N2- deberá abandonar el que ha sido su emplazamiento durante más de siete años.

La Escocesa, una antigua fábrica téxtil situada en el barrio de Poblenou, está afectada por el plan urbanístico 22@ que pretende transformar este distrito barcelonés, primando la innovación tecnológica y la vivienda social. Para ello, la Generalitat y la empresa privada propietaria del suelo, Renta Corporación, rescindieron los contratos a los vecinos y propietarios de las actividades comerciales.

Aunque la fábrica ha sido declarada zona protegida, lo cierto es que lo único que permanecerá intacto será la fachada. Uno de los artistas de la plataforma N2, Marco Noris, se lamenta de que esa supuesta protección sea una «medio mentira». «Es el interior lo que le da valor y lo van a tirar», apunta el artista. El presidente de la Asociación de Vecinos de Poblenou, Manel Andreu, va más allá e ironiza con la dificultad que supondrá visitar el edificio, cuando las viviendas sean privadas.

Hay otras dos asociaciones de artistas trabajando en La Esocesa -Art Factory T45 y K-, además de algunos vecinos, que se han visto afectados por el plan urbanístico 22@.

Tanto los artistas como los vecinos tenían contratos de alquiler firmados, que en la mayoría de los casos renovaban mensualmente.Cuando se aprobó el plan el pasado año se les dio un plazo inmediato de desalojo que no se extendía a más de un mes, pero lograron llegar un acuerdo con Renta Corporación y alargarlo hasta 2007.La asociación será la última en desalojar el recinto -diciembre de este año- por haber sido la última en llegar.

De los vecinos, tan solo quedan los nueve que tienen contrato indefinido. Aunque en principio no tienen la obligación de abandonar su hogar, Mateu ha confesado que están recibiendo «presiones de todo tipo».

Las tres asociaciones de artistas coinciden en recriminar al Ayuntamiento de Barcelona su desconocimiento de la actividad artística que se desarrolla en el edificio fabril y su despreocupación por el hecho que de los artistas de la capital catalana no tengan espacios donde desarrollar sus creaciones. «Seguro que el Ayuntamiento no nos ha ofrecido ninguna alternativa porque no sabe ni a quién ofrecérsela», bromea Noris.

El director de la Asociación Art Factory T45, Christian Brossa, también se lamenta por la poca ayuda que ha recibido de la Generalitat y del Consistorio barcelonés. «Si esperamos a que el Ayuntamiento no ayude, estamos muertos», confiesa. Ambos coinciden en que que la vertiente cultural que había caracterizado a Barcelona se está perdiendo. «Se dice que se invierte en arte, pero lo que se hace es comprar cuadros para que los turistas vayan a verlos al museo», subraya Brossa. Marco Noris va más allá y pronostica: «Cuando pasen cuatro años, Barcelona ya no estará en el centro de atención cultural».

Convergència i Unió (CiU), el único partido que ha mantenido contacto con las diferentes asociaciones desde el principio, se une a la queja de los artistas. «Destruimos la Barcelona que nos gusta vender cuando vamos fuera», dice el regidor convergente, Eduard García.

La asociación T45 ya tiene previsto el alquiler de un local para cuando finalice el contrato, pero la N2 de Marco Noris presentará en las próximas semanas al Consistorio un proyecto del método de gestión que llevarían a cabo si se quedaran en La Esocesa.

Renta Corporación adelantó que hará lo que diga el Ayuntamiento: «Estamos bajo su paraguas». El Consistorio, por su parte, aclaró que, en principio «no podrían presentarlo» por no tratarse ni de la Adminitración ni de propietarios.

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